No soy una madre perfecta

supermamaLo siento, pero no, no soy una madre perfecta ni lo llegaré a ser. No me van a dar una medalla por ser la madre del año. Jamás me distinguirán con ningún premio ni seré una madre a imitar. No soy la madre que quise ser y me tengo que perdonar. Es una losa que pesa mucho y debo quitarme.

Cuando eres madre, entras en una vorágine extraña. Tienes a una nueva criatura que depende de ti las 24 horas. No puedes escapar, no puedes cerrar los ojos y poner el pause, no puedes volver a tu vida anterior. Todo cambia. Es un proceso lento e intenso que aún no he terminado de asimilar. En estos momentos, habiendo pasado 19 meses desde que mi bebé llegó al mundo, sigo teniendo la mente en modo centrifugado. No pienso con claridad. Mi mente es un sinfín de ideas inacabadas, datos, dudas y preocupaciones que hay que desfragmentar, ponerlas en orden… Ahora mismo mi vida es todo caos. Y con una cabeza caótica, todo se vuelve caótico. Todo lo que imaginé que iba a hacer o iba a estar haciendo ahora, no existe, no tiene nada que ver. Sigue leyendo