Embarazo: Compras útiles

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Imagen: Pixabay

Como ya te dije en este post, a todo conocido con churumbeles le preguntamos cuáles eran los objetos que compraron con toda la ilusión del mundo para su bebé pero que, al final, terminaron siendo un trasto molesto en casa. Hoy te he querido traer una relación de aquellos aparatos que sí nos han sido útiles y que recomiendo a todos los futuros padres. Esos por los que sí vale la pena dejarse unos cuantos euros. Sigue leyendo

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Embarazo: Lo que no debí comprar para el bebé

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Imagen: Pinterest

Cuando me quedé embarazada, empecé a recorrerme las secciones de puericultura y bebé de todo aquél centro comercial que visitaba y, ¡madre de Dios!, no tenía ni idea de la montaña de trastos que se vendían. ¿Todo eso necesitaba un bebé? Cambiadores (con o sin bañera incorporada), intercomunicadores, hamacas, cuna de viaje, parque-cuna, minicuna, esterilizadores… ¿De verdad iba a tener que llenar mi casa de tanto trasto? ¿Pero cuánto dinero me iba a suponer traer al mundo un bebé! Así que cuando veía a una pareja con retoño (pareja conocida, claro, no a cualquiera que se me cruzara por la calle), lo primero que le pedía era que, por favor, por favor, por favor, me dijera lo que NO había que comprar. No quise centrarme en qué era lo necesario porque, si no, cada uno me diría un listado interminable de cosas y acabaría teniendo que comprar otra casa para meter tanto artilurgio. Prefería hacer listado de “prescindibles”.

Hoy te cuento, bajo mi experiencia, cuáles son aquellos objetos de los que nos arrepentimos de haber adquirido. Aquellos que, en la relación “tiempo de uso y precio” no han salido bien parados. Te advierto de que, quizás, te sorprenda ver algunos artículos en esta lista… Sigue leyendo

Embarazo: trucos para prevenir las estrías

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Imagen: Pixabay

Soy una de esas afortunadas que, con el embarazo, no vieron aumentar la cantidad de estrías en su cuerpo. Era una de las cuestiones estéticas que más me preocupaban, junto con el aumento de peso y la aparición de hemorroides. Por desgracia, de lo último no pude escaparme, pero de las temibles estrías sí.

No sé si fue pura casualidad pero, por si acaso, quiero compartir contigo aquellas medidas que tomé para que mi cuerpo no se llenara de líneas blanquecinas mientras subía 11 kilos durante los 9 meses de espera. Quizás a ti también te pueda ayudar. Sigue leyendo

Embarazo y gatos ¿Son compatibles?

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Cuando estás embarazada, las preocupaciones se adueñan de tu mente y de tu cuerpo desde la primera consulta a la que acudes con la matrona. Ésa a la que te presentas con toda la ilusión del mundo y de la que sales con un listado de “cosas que no vas a poder hacer” `por temor a que el embrión no se desarrolle bien, como comer jamón curado, pescado crudo, beber alcohol, fumar… Y una de las múltiples dudas que te asaltan es si los gatos se van a convertir en un peligro para la formación de tu futuro bebé.

Si tu familia, conocidos o compañeras del trabajo saben que estás embarazada y que tienes gatos, prepárate para escuchar cuentos para no dormir. “¿No te da miedo que te contagie de toxoplasmosis?” “¿La matrona no te dijo que les buscaras otro hogar?” “Pues conozco a una chica que lo primero que hizo fue ‘quitar’ a los gatos”. Sí, ‘quitar’, como quien se desprende de un jarrón que ya no le gusta.

Si es tu caso, si te encantan los animales o convives con gatos, por favor: ¡Deja que sigan siendo parte de tu vida! Y aquí te explico por qué debes hacer oídos sordos. Sigue leyendo

Mi parto: las heridas no son sólo físicas (II)

Imagen: Pixabay.com

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Como empecé a contarte en el anterior post, el parto, aunque no fue un episodio horroroso, sí que me dejó un poco tocada porque no fue como lo tenía en mente. Tras dejarme hacer varias cosas a las que había renunciado en el plan de parto (como la monotorización y la vía), sucumbí a la epidural, que era algo que quería evitar.

Me la pusieron a las 12 del mediodía, 8 horas después de la primera contracción y 3 horas después de llegar a la clínica. En ese momento, me encontraba dilatada de 6 centímetros y me acordé de lo que nos había dicho la doula: “Cuando llegas a los 5 ó 6 cms es cuando empiezas a gritar pidiendo la epidural”. Creo que ahí empezó a ir mal mi parto, el cómo lo quería vivir. Sigue leyendo

Mi parto: las heridas no sólo son físicas (I)

Imagen extraída de Pixabay.com

Imagen extraída de Pixabay.com

He tardado mucho en escribir este post. Ha pasado bastante tiempo desde que di a luz a mi pequeño y creo que ya es hora de cerrar esa herida. Sí, herida. Mi parto no fue como lo deseé. No hubo cesárea ni complicaciones que hicieran peligrar nuestras vidas y, sin embargo, me cuesta recordarlo como algo bonito.

Tenía muchas expectativas puestas en él, pensé que estaba empoderada, que presentando el plan de parto ya estaba casi todo hecho y que, si veía que algo se salía de lo que solicitaba, iba a tener el valor de enfrentarme y hacerme valer, pero no fue así.

Dos noches antes de la FPP, unos fuertes dolores en el bajo vientre me hicieron despertar. Pensé que se trataba de contracciones “de entrenamiento”, como yo las llamaba, esas que te avisan de que el momento del parto se va acercando, pero que se pasan pronto y, como si nada, vuelves a la normalidad. Había leído a muchas chicas decir que pensaban que estaban de parto, habían llegado al hospital y se les había parado, por lo que regresaban a casa. Pues bien, yo creí que me ocurría lo mismo, así que no le di demasiada importancia. Sigue leyendo