Embarazo y gatos ¿Son compatibles?

embarazo gatos

Cuando estás embarazada, las preocupaciones se adueñan de tu mente y de tu cuerpo desde la primera consulta a la que acudes con la matrona. Ésa a la que te presentas con toda la ilusión del mundo y de la que sales con un listado de “cosas que no vas a poder hacer” `por temor a que el embrión no se desarrolle bien, como comer jamón curado, pescado crudo, beber alcohol, fumar… Y una de las múltiples dudas que te asaltan es si los gatos se van a convertir en un peligro para la formación de tu futuro bebé.

Si tu familia, conocidos o compañeras del trabajo saben que estás embarazada y que tienes gatos, prepárate para escuchar cuentos para no dormir. “¿No te da miedo que te contagie de toxoplasmosis?” “¿La matrona no te dijo que les buscaras otro hogar?” “Pues conozco a una chica que lo primero que hizo fue ‘quitar’ a los gatos”. Sí, ‘quitar’, como quien se desprende de un jarrón que ya no le gusta.

Si es tu caso, si te encantan los animales o convives con gatos, por favor: ¡Deja que sigan siendo parte de tu vida! Y aquí te explico por qué debes hacer oídos sordos.

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un parásito denominado toxoplasma gondii. De contraerla el ser humano, no desarrollará más que una enfermedad leve en aquellas personas con un sistema inmonológico saludable, sin embargo, sí es cierto que puede resultar peligrosa para el bebé en formación si atraviesa la placenta y lo infecta.

¿Cómo puedes infectarte?

La toxoplasmosis se puede contraer de diferentes maneras:

  • A través de la ingesta de carne infectada cruda o poco hecha.
  • Al comer frutas y verduras frescas contaminadas.
  • Mediante una transfusión de sangre infectada.
  • Por el transplante de un órgano de una persona con la enfermedad.
  • Si tocas tierra contaminada y, posteriormente, te llevas las manos a la cara, nariz u ojos.

Ahora mismo el punto que nos interesa es el último. La forma en la que un gato puede contagiarse es, al igual que tú, comiendo carne cruda contaminada. Es decir, si es un gato completamente casero que únicamente se alimenta de pienso, despreocúpate, pero si tu felino tiene acceso al exterior y sabes que puede comer palomas, ratas, lagartos, etc., entonces es posible que se infecte. Si es así, si es de los que campan a sus anchas por los jardines o lo acabas de rescatar de la calle, te quedarás mucho más tranquila llevándolo al veterinario para que le hagan una prueba. Es tan sencillo como sacarle sangre y analizarla. En un pispás  te podrán decir si tiene la toxoplasmosis en estos momentos o si ya la ha pasado.

toxogato

Imagen: Veterinaria San Juan

¿Y si mi gato está infectado?

Si actualmente se encuentra infectado, todo lo que debes hacer con respecto a él es no limpiar la bandeja de arena. Tan sólo eso. Nada más. El gato no te va a tranmitir la enfermedad a través de sus pelos, ni de su lengua ni de su respiración. Sólo la puede transmitir a través de las heces. Si tu pareja se encarga de la limpieza del arenero, asunto solucionado. Si no puede o no quiere, puedes limpiarlo tú usando guantes. Lo importante es que tus manos no entren en contacto con las cacas del gato y, si lo hacen por un descuido, lávatelas muy bien antes de tocarte la cara. (Aunque esto creo que es de lógica, ¿no? ¿O hay alguien por ahí que le guste restregarse la mierda de gato por la nariz?)

En el caso de que el gato haya pasado por esa enfermedad, puedes limpiar el arenero tranquilamente. ¿Por qué? Porque la toxoplasmosis es como la varicela o la rubéola, sólo la padeces una vez en la vida. Una vez superada la infección, se es inmune. Y esto, atención, también sucede en el ser humano. Quizás tú ya has sido contagiada y ni lo sabes. Puedes solicitar hacerte la prueba (si no te la hacen de forma rutinaria durante el embarazo) y en unos días sabrás si te has inmunizado. De ser así, enhorabuena, podrás comer todo el jamón serrano que quieras sin necesidad de congelarlo previamente, todas las frutas y verduras frescas sin tener que pasarlas por la lejía alimentaria y hasta hacer castillos con la tierra del gato (aunque supongo que esto no te apetecerá mucho ;))

 

En fin, que ya ves que el embarazo y los gatos son completamente compatibles. Si aún tienes dudas, infórmate con tu veterinario porque, por desgracia, hay muchos médicos que no se actualizan y te recomiendan barbaridades (ya lo sufrí en mis propias carnes con la lactancia, de lo que hablaré próximamente).

 

¿Y tú, has tenido miedo de contraer la enfermedad a través de tu minino? ¿Te han hecho dudar o has dado con buenos profesionales? ¡Cuéntame!

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Un comentario en “Embarazo y gatos ¿Son compatibles?

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