No soy una madre perfecta

supermamaLo siento, pero no, no soy una madre perfecta ni lo llegaré a ser. No me van a dar una medalla por ser la madre del año. Jamás me distinguirán con ningún premio ni seré una madre a imitar. No soy la madre que quise ser y me tengo que perdonar. Es una losa que pesa mucho y debo quitarme.

Cuando eres madre, entras en una vorágine extraña. Tienes a una nueva criatura que depende de ti las 24 horas. No puedes escapar, no puedes cerrar los ojos y poner el pause, no puedes volver a tu vida anterior. Todo cambia. Es un proceso lento e intenso que aún no he terminado de asimilar. En estos momentos, habiendo pasado 19 meses desde que mi bebé llegó al mundo, sigo teniendo la mente en modo centrifugado. No pienso con claridad. Mi mente es un sinfín de ideas inacabadas, datos, dudas y preocupaciones que hay que desfragmentar, ponerlas en orden… Ahora mismo mi vida es todo caos. Y con una cabeza caótica, todo se vuelve caótico. Todo lo que imaginé que iba a hacer o iba a estar haciendo ahora, no existe, no tiene nada que ver.

Llevo 19 meses de lactancia casi exclusiva, de noches sin dormir del tirón, de niñera 24 horas sin la más mínima ayuda pero, eso sí, con toda la presión del mundo.

Cuando, a los 5 meses de maternidad, me tocaba reincorporarme al trabajo, me daba tanta pena dejar a mi bebé (que ni siquiera se sentaba y seguía con la lactancia materna exclusiva y a demanda), que decidimos solicitar una excedencia y quedarme con él un poquito más. Suponía perder un salario y los 100 euros por madre trabajadora (porque para el Estado, si la madre va a trabajar tiene un premio de 100 euros, pero si renuncia a su sueldo para cuidar de su niño, la penaliza con 0 euros al mes que, digo yo, ¿no le podrían hacer la deducción de los 100 euros al padre? En fin…). Fue una decisión complicada y muy meditada. Priorizamos y decidimos que nos íbamos a apretar el cinturón con un solo sueldo para que nuestro bebé no se separara de mí tan pronto. Pues hubo gente que no lo vio bien y me tuve que comer que me llamaran “mantenida”, con todas las letras. Sí, me lo dijo una compañera de trabajo. Una chica que vive en un dúplex y que tiene dos coches, que regresó al trabajo a los 4 meses. Me lo dijo a mí, que vivo en una casa de protección oficial, en un barrio marginal y sin coche. “No hay nada mejor que ser una mantenida. Tú sí que sabes. Te fuiste con uno con dinero y a vivir”. Con una sonrisa en la boca, por supuesto. Anda que no tenemos ya suficientes problemas, miedos y dudas ante la maternidad, como para que encima entre nosotras nos demos la puntilla.

Y es que sí, lo siento, pero la presión que he sentido y siento por querer hacerlo todo bien, por ser la madre perfecta para mi niño, por seguir siendo la mejor compañera de viaje para mi marido, no sentir que le estoy haciendo una putada a la empresa, etc., ha sido creada con influencia de otras mujeres. Las ideas feministas han hecho mucho bien a nuestra sociedad, pero también nos hace mucho daño, nos hace sentir que debemos ser perfectas en todo. Y no lo somos. O yo, por lo menos, no lo soy. Y no lo quiero ser. No quiero, porque me pesa, me impide avanzar. Lo siento.

Cuando hablas con otras madres, parece que todo es maravilloso. Tener un hijo ha sido lo mejor que les ha pasado. Tienen un cuerpo envidiable al poco de dar a luz. A los pocos meses, empiezan el gimnasio, están deseando ir a trabajar, dejan a sus hijos con sus padres o en la guardería y te hacen sentir un bicho raro porque estás pegada como una lapa al niño. “¿Colechas? Uy, qué va, ¿y la intimidad de la pareja?” “¿No vas al cine con tu marido? Déjale el niño a tus padres porque ustedes necesitan hacer vida de pareja”. “¿Estás todo el día con él? Se va a enmadrar”, ¿Cuándo vas a volver al trabajo? Pues Fulanita volvió al poco y no ha pasado nada” y cosas similares.

Las dichosas comparaciones, el sentir que si no recuperas pronto tu físico, si no te pones guapa, si no sigues con tu vida normal, como si aquí no hubiera pasado nada, eres un bicho raro y no das la talla. Tienes un bebé que depende de ti, sí, pero sigue haciendo tu vida de pareja, sigue trabajando, sigue saliendo con tus amigas. ¿Y el niño? Pues endíñaselo a otro, que seguro que sus abuelos están encantados de cuidarle. Y luego están las presiones contrarias: si no porteas, eres mala madre. Si lo pones a dormir en su habitación pronto, eres mala madre. Si no le das teta, eres mala madre. Cuando el niño llore, siempre tienes que atenderlo con una sonrisa, con calma, con serenidad, hablarle bajito, empatizar con él, explicarle las cosas, abrazarlo hasta que se calme… Porque de lo contrario, le crearás traumas, le generarás un déficit y serás una mala madre. Tienes que jugar con él, tienes que cantarle, contarle cuentos cada noche para establecer un buen vínculo. Tienes que hablarle siempre de forma positiva. No le digas que no, ofrece alternativas. Porque de lo contrario… Mala madre!!!!!!!! Te puedes hartar a leer blogs, posts e historias en internet de chicas que te hacen decálogos de la buena madre, que te cuentan que sus experiencias son siempre maravillosas, que eso de perder los nervios jamás ha ido con ellas, que son la crem de la crem, la caña de España… Y, ¿sabes qué te digo yo? ¡Que tururú! Todas somos humanas, todas cometemos errores y todas (o casi todas) nos exigimos el máximo para darle lo mejor a nuestros niños. Hacemos lo que podemos y no sé por qué no cuentan la verdad. ¿Por qué no cuentan que no todo es color de rosa? ¿Por qué no cuentan que en la maternidad hay una parte oscura? ¿Por qué no cuentan que la lactancia materna es dura, que el famoso “baile hormonal” es un festival de danza? (Yo estoy por presentar mis hormonas a Top Dance), ¿por qué no te avisan del baby blues? Yo estoy convencida de que sigo pasándolo. Hay tantas cosas que no se cuentan… Sólo se hace en confianza. ¿Por qué? ¿Porque hay miedo a parecer una mala madre, una mujer que no es capaz de llevarlo todo con acierto y brillantez? ¡Quitémosnos las máscaras, las armaduras o lo que sea y mostremos la realidad! ¿La maternidad es bonita? Mucho, pero también muy dura, sobre todo si no tienes ayuda, sólo recibes críticas y te ponen zancadillas emocionales.

 

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6 comentarios en “No soy una madre perfecta

  1. te daría un abrazo ahora mismo….tengo 10 semanas de embarazo, hice un blog para ir contando todo…lo lindo y lo feo…del proceso, porque si, todo es maravilloso siempre como te lo pintan, pero no es así y por mi forma de ser yo no seré la mamá Disney y quiero ser honesta, PORQUE SOY PERSONA…nací persona y mujer antes de ser mamá….no nací siendo mamá….iré aprendiendo en el camino y un post como el tuyo me encanta, me deja más tranquila que un post de mamá disney cantando con pájaros en la mano.

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