Lo que no te cuentan del embarazo

estoy-embarazada-5-señales-tempranas-que-haran-saber-si-vas-a-ser-mama¡Ay, la maternidad! Esa experiencia que toda mujer de bien parece que debe tener, que debe desear desde la más tierna infancia y que todos te la venden como algo idílico. ¿No te ha pasado que si llevas muchos años de relación, sobre todo si ya viven juntos, la gente de alrededor empieza a animar/presionar para que te cases? Y una vez que ha habido bodorrio y los has dejado bien comidos y bien bailados, las presiones regresan en forma de pregunta/imposición ¿para cuándo el niño? “No te dejes ir mucho, que ya vas teniendo una edad…“, “Pues si tu marido quiere un niño… yo que tú me ponía, no se vaya a ir con otra”, “Anímate y trae un chiquillo, es lo mejor que te va a pasar”.

Cuando se te meten las dudas y la matraquilla en la cabeza, empiezas a ver embarazadas por todas partes, con esas barrigas tan monas que dan ganas de acariciar y empiezas a pensar cómo de guapa estarías tú así, el pelo te lucirá más, la cara resplandecerá, todos se preocuparán de que estés bien, no te faltará de nada, la ilusión que te haría comprar cositas, la cuna, los bodys, los patucos… Qué bonito tiene que ser sentir sus pataditas… Porque el embarazo es maravilloso, ¿o no?

Sí, el embarazo es maravilloso, pero hay cosas que no te cuentan y para eso estoy yo aquí, para que no te cojan las cosas por sorpresa. Cosas que la gente no suele contar sobre la preñez:

  1. Vas a tener un cansancio extremo. Te convertirás en una marmota. Escucharás mucho la frase “aprovecha para dormir ahora que luego, con el niño, no vas a poder” y lo harás, vaya que lo harás, pero ya no por el consejo, sino porque tu cuerpo te va a pedir estar en posición horizontal y con los ojos cerrados durante muuuuucho tiempo.
  2. Las hormonas se revolucionan. Lo mismo te da por llorar sin saber por qué, que te descojonas o empiezan a salir sapos y culebras de tu boca a una velocidad de vértigo. Te vuelves más susceptible, para bien y para mal. Yo era adicta a las pelis de miedo y desde el embarazo lo paso fatal viéndolas. Mis hormonas me han vuelto miedica.
  3. Súper poder olfativo. Desde que me quedé embarazada soy capaz de detectar el olor de un cigarrillo a kilómetros.
  4. Los pezones duelen… ¡mucho! El simple roce con la toalla te hace ver las estrellas. Y en el segundo trimestre empezará a salir un líquido amarillento de ellos , no te asustes (preparación del calostro).
  5. Eso de que la gente te cederá el asiento en todos los transportes públicos es un mito. Quizás fue real en alguna época de nuestra historia y es verdad que queda algún que otro individuo que lo hace, pero no es lo habitual así que, corre para entrar antes que los demás!!! ¡Tonto el último! Recuerdo que en el Alcampo fui a pagar unos artículos a la caja prioritaria para futuras mamás y una mujer mayor se me coló. Mi marido le dijo que la caja era para embarazadas y ella, ni corta ni perezosa, soltó “Y yo lo estoy. De 5 meses. Una locura…” Lo que la gente se inventa con tal de no ceder el puesto ni en la caja del súper…
  6. El remedio imprescindible para prevenir las estrías es beber 2 litros de agua al día. Gracias a eso y al Nivea bajo la ducha (que no sé si hizo efecto, pero como lo usé, lo digo) conseguí que no me saliera ni una sola, ni en piernas, ni en abdomen ni en pecho.
  7. Para evitar los dolores de espalda es conveniente tener un calzado con algo de tacón y evitar los zapatos planos.
  8. Cuando la barriga va siendo prominente, dejarás de verte hasta los pies. ¡Imagina cómo será la depilación sin la haces con cuchilla! Completamente a ciegas. Y ya no te digo nada de la zona íntima… Además, no vas a controlar las dimensiones de tu cuerpo y tu barriga se va a golpear con todo lo golpeable.
  9. Hemorroides!!!!!!!!! Sí, es muy triste, pero casi todas en el embarazo sufrimos en silencio y a algunas se les complica el panorama en el momento del expulsivo. Por desgracia, no te operan de ellas, te las llevas a casa de recuerdo.
  10. Durante los últimos meses del embarazo aparece el insomnio. Dicen que el cuerpo te va preparando para afrontar los primeros meses de vida del niño. Yo eso no lo sé, pero que te va a costar pegar ojo, sí. También tendrás dificultad para encontrar una postura cómoda al dormir, para esto me vino muy bien el cojín de lactancia.
  11. Empezarás a dejar de ser tú persona y te convertirás en un cuerpo que traslada una barriga. Desde que sea evidente tu estado, cualquiera que pase por la calle (sobre todo si es una mujer mayor) se auto concede el derecho a manosearte la tripa como si fuera una bola de adivino. Sin pedir permiso, sin avisar… Notarás unas manos que te soban de buenas a primeras. Y detrás de ese manoseo vendrán frases del tipo “¿Es niño, verdad, por la forma de la barriga”, ¿Seguro que es niña, no? Porque la veo muy redondita”, “¿Cuánto te queda?”, etc. Aparte, todas las mujeres que se crucen en tu camino y tengan la más mínima oportunidad, te van a contar sus partos y el de sus familiares más cercanos. Es así. ¡Y no vas a poder escapar!
  12. Todos aquellos que no estuvieron durante el embarazo para preguntarte qué tal estabas aparecerán de repente en la recta final, como si se les encendiera una alerta que les recuerda que estás a punto de parir. Entonces, empezarás a recibir mensajes en el móvil “¿Todavía nada?”, “¿Ese niño cuándo va a salir?”, “¡Eyh, ya estás a puntito!”, “‘Qué poquito te queda, ¿tienes ganas?” Y tú, que llevas 9 meses de embarazo, vives sofocada, aguantas 11 kilos más de lo normal, caminas como un pato, te ves como una pelota de pilates y estás hasta el moño de las contracciones, los quieres mandar a todos lejos, muy lejos.
  13. Vas a pasar mucho calor. Será invierno, estarán todos abrigados de arriba abajo, con gorros y guantes y tú tendrás un abanico pegado en tu mano.
  14. Visitarás todos los baños de las cafeterías y bares que encuentres durante tus paseos. Si vas, por ejemplo, a caminar a un parque sin baños públicos, no bebas agua, porque si te entran ganas, no te vas a poder aguantar mucho tiempo.
  15. Calambres en las piernas. A mí me dieron la semana en la que di a luz y nadie me había contado lo dolorosas que eran. Quería que me amputaran la pierna!!!

Y aún así, tengo ganas de volver a quedarme embarazada. Ya sé por lo que voy a pasar. Las cosas malas se terminan olvidando, pero lo bueno… Lo bueno es indescriptible y da tanta añoranza… Estar acariciando la barriga horas y horas, que tu chico la toque y en ese momento se mueva el bebé, notar sus pataditas, ver cómo la barriga cambia de forma porque parece que un alien habita en tu útero, verle en las ecografías, el sentirte guapa y radiante, el saber que llevas en tu interior una nueva vida… Y sí, también mola mucho ir pensando cómo será, a quién se parecerá y, aunque le tengas miedo al parto, estarás deseando que llegue con tal de poder abrazar a tu bebé.

¡Ayh, qué bonito es el embarazo! 🙂

 

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3 comentarios en “Lo que no te cuentan del embarazo

  1. Pingback: Libros para el embarazo: ‘Cosas que nadie te contó antes de tener hijos’ | Baby made in Spain

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