Embarazo: Empiezan las verdaderas molestias

insomnio-y-mareosYo que siempre he presumido de tener un embarazo buenísimo (esceptuando las primeras 12 semanas de reposo y el dolor de espalda) ahora me veo con unos achaques que pa qué. Supongo que será la naturaleza diciéndome “venga, que no te queda nada para ver a tu bebé y con estos dolores vas a querer parir lo antes posible”. Sí, yo creo mucho en eso de “la naturaleza es sabia”, por eso considero que el despertarme 5 veces por la noche tiene la finalidad de ir acostumbrándome a cuando esté aquí la criatura y haya que amamantarlo o cambiarle el pañal.

Desde el cuarto mes estoy con las famosas contracciones de Braxton-Hicks. Se pone la tripa muy dura aunque, por regla general, no duele nada. Sin embargo, en estas últimas semanas empiezan a molestar bastante. Es como si llevara una bola de plomo en la barriga, resulta  incómodo el caminar, se hace mucho más pesado y, para colmo, me dan unas ganas tremendas de salir corriendo al baño a orinar, de esas veces que dices “no aguanto”, pues igual, sólo que la vegija está casi vacía y cuando llegas al baño echas 3 gotas mal contadas.

Otro de los síntomas malignos consiste en los pies hinchados. Me ha pasado en tres ocasiones y siempre por la noche. Supongo que también influirá el calor de este mes de julio. De todas formas, desde que dejé de hacer pilates me noto bastante peor de la circulación, más cansada y la espalda y las cervicales me han empezado a doler más. De hecho, esta noche no he podido dormir casi nada por el dolor tan grande que me estaba dando en las articulaciones. Esto no me había pasado nunca.  Sentía las muñecas doloridas como si me estuviesen atadas con sogas, los nudillos, los codos y la columna. Me dolía muchísimo y tenía unas ganas inmensas de llorar. Me levanté y busqué en internet a qué se podía deber, si a falta de calcio, mala alimentación, falta de ejercicio… Al parecer es algo “normal” en el embarazo, pero de todas formas preguntaré mañana a mi ginecólogo.

Además de todo esto, el estreñimiento ha vuelto a mi vida. Ya ni los Activia me hacen nada. Y, sí, es verdad que con el embarazo se sufre en silencio… Y resulta que después del parto la cosa empeora ¿Por qué aquellas que siempre se ponen a animarnos para tener hijos no nos cuentan la realidad?

Mañana cumplo 33 semanas. Hay que ver qué rápido pasa el tiempo ahora (o al menos me lo parece a mí, quizás porque sé que el chiquillo puede venir a partir de la 37 y aún me quedan muchísimas cosas por hacer y comprar). La parte positiva es que estoy de baja por lumbalgia y que dispongo de más tiempo libre. Esta semana iremos a la casa de unos amigos que quieren prestarnos cosillas de su niño y así ya podremos hacer una lista de lo que nos faltaría por adquirir. Sólo quedan 7 semanas ¡Empieza la cuenta atrás!

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