El taller de la doula a grandes rasgos

DoulaLove_ProductPink.jpgHan sido 6 semanas las que hemos acudido mi chico y yo al taller sobre maternidad y paternidad consciente que ha impartido la doula a la que visitamos, y estamos la mar de contentos de haberlo realizado. Creo que la figura de la doula es importantísima durante el embarazo, porque no se limita a dar las típicas charlas matronales sobre ejercicios de respiración para el parto o gimnasia para embarazadas, sino que va mucho más allá. Te habla de temores infundados, te escucha, te aconseja y, lo que más me gusta, implica al padre de la criatura. Porque él también forma parte de esto, aunque no sea el que va a empujar para que el niño salga del útero.

Obviamente, no puedo explicar todo lo que nos ha enseñado, porque necesitaría 15 entradas, pero sí quiero poner, a grandes rasgos, qué es lo que he aprendido, aquellas cosas que creo esenciales y que todos deberíamos conocer.

– En el parto, los protagonistas sois tu hijo y tú y no el médico. El embarazo y el parto son procesos naturales, fisiológicos y, como mamíferas, estamos plenamente preparadas para ello. Es un acto sexual e íntimo, por lo que es recomendable que escuches a tu cuerpo y te dejes llevar por el instinto.

Es importante que te informes sobre el lugar en el que quieres dar a luz, los profesionales que te van a atender, los procedimientos y protocolos, para que puedas elegir aquél lugar en el que vas a estar más cómoda. Lo esencial para poder dar a luz es la tranquilidad y la confianza, así como la intimidad. Dar a luz es como hacer el amor. Si alguien entra a la habitación en pleno acto, si notas que alguien te observa, te hablan, encienden las luces… tu líbido se caerá a los pies. Eso mismo ocurre en el momento del parto. Debes centrarte en ti misma, en tu cuerpo y olvidarte de lo demás, por eso es tan importante que tengas plena confianza en la gente que te asistirá e, incluso, haber presentado un plan de parto para que en esos momentos nadie te esté haciendo preguntas y te saque de tu concentración.

– Por ello, también es fundamental el papel del padre. Deja que sea él quien se encargue de hablar con los médicos y matronas, con el fin de que te dejen tranquila. Que procure que estés en un ambiente tranquilo y relajado. Lo mejor para dilatar es la tranquilidad. Luces tenues, una música que te relaje, un perfume que te tranquilice, unos masajes de tu chico…

El parto puede comenzar con contracciones o con rotura de bolsa. Para saber si las contracciones son de parto, es necesario que las controle tu pareja. Volvemos a lo mismo, tú tienes que concentrarte en tu mundo, tu dolor y en nada externo. Se supone que son de parto si tienes 3 contracciones en 10 minutos durante 4 horas. Pero deben ser regulares. En el segundo caso, hay que tener en cuenta el color del líquido. Si es transparente o un poco rosáceo, podemos darnos una ducha e ir despacito al hospital. No hay prisa. Pero si el color es oscuro, significa que el bebé ha defecado dentro y hay que acudir lo antes posible. ¿Por qué? Porque hay riesgo de infección y sufrimiento fetal.

– Que la bolsa se haya roto no significa que el parto sea inminente, como en las pelis, sino que pueden transcurrir de 12 a 24 horas. Por eso es habitual que en el hospital te tomen nota y te manden a casa.

– Al tener la bolsa rota no se aconseja que se realicen muchos tactos. La bolsa es la que mantiene al niño protegido e “inmune”. Una vez que se rompe, se dice adiós a su protección y puede infectarse. Cuando se realizan tactos, aunque lleve guantes, el médico puede introducir gérmenes que pueden terminar afectando al bebé. Por esto mismo, tampoco es recomendable que se rompa de forma artificial la bolsa, porque dejamos al niño sin su mayor defensa.

– Para calmar el dolor de las contracciones puedes probar por caminar, vocalizar, agacharte, ponerte de cuclillas, darte una ducha de agua caliente… Según nos ha contado en el taller, las primeras contracciones se aguantan sin problema, las segundas duelen más pero no son fuertes del todo y al llegar a los 5 ó 6 centímetros de dilatación es cuando se suele pedir a gritos la epidural. Te dan ganas de recluirte, de buscar tu lugar y estar sola. En esos 6 centímetros es cuando, se supone, llegas al dolor máximo, luego va remitiendo y es más llevadero porque tu cuerpo empieza a segregar más cantidad de oxitocina y endorfinas. Es importante que no pienses en las contracciones como algo malo, sino como algo positivo que hace que tu bebé esté más próximo a salir.

– Durante esos momentos, el papá debe ponerse a tu nivel, nada de estar de pie mientras tú estás tumbada en la cama, porque eso te va a hacer sentir “más pequeña” e indefensa. Debe estar calmado, para transmitirte tranquilidad, que no te agobie y tenga todo a mano y controlado.

– El parto consta de 3 etapas: la dilatación, el expulsivo (nacimiento) y el alumbramiento de la placenta. Ésta puede tardar en salir hasta 45 minutos. Normalmente sale con un empujón, pero si no fuera el caso, las matronas te pueden hacer un masaje en la barriga que hace que se desprenda sola. También, si pones al niño al pecho, se te van a crear contracciones (dado que al estar en piel con piel y al mamar, segregas oxitocina) que ayudan al expulsivo natural de la placenta.

– Es importante no dejar que se corte el cordón hasta que éste haya dejado de latir. En primer lugar, porque el bebé no respira por sí mismo desde el segundo uno en el que llega al mundo, sino que sigue recibiendo oxígeno a través del cordón y, segundo, porque de este modo te aseguras de que ha recibido toda la sangre y las células madre que necesita.

El piel con piel es importante (por no decir fundamental) en la primera hora de vida del niño. Ten en cuenta que lleva 9 meses metido en un lugar calentito, sintiéndose protegido, escuchando tu corazón… y de repente sale a un mundo desconocido. Necesita seguir en contacto contigo, regular su temperatura a través de tu cuerpo, seguir escuchando tus latidos… Además, el piel con piel ayuda a que la lactancia materna se instaure antes. Te olerá y sabrá llegar por sí mismo a tu pecho para mamar.

– En el caso de que hayas optado por la analgesia epidural, es posible que el niño salga algo más adormilado y que al principio le cuesta coger el pecho, porque la anestesia también le afecta a él. La epidural tiene su parte buena para las que tienen el umbral del dolor bajo, pero también tiene su parte negativa, por eso te hacen firmar un documento antes de ponértela. Por ejemplo, alarga el parto, hace que te sea más difícil empujar, porque no sabes cuándo lo tienes que hacer y te impide la libertad de movimiento.

– Si, por cualquier razón, tú no puedes hacer el piel con piel (pongamos que has tenido una cesárea) se puede hacer con el padre.

– En cuanto a la alimentación. Al principio, el estómago del bebé es muy pequeño y no hace falta que se pegue mucho tiempo mamando. Durante los primeros días tendremos calostro y con eso ya está alimentado. Es importante que no se le administren biberones o chupetes hasta que la lactancia esté establecida, porque no se chupa de igual forma y al ponerlo al pecho puede que te coja sólo el pezón en lugar de la areola. Si pasa esto, te hará daño, grietas y no se alimentará bien, porque la leche no sale del pezón, sino de la areola. (Hay mucha información sobre esto en los capítulos de Bebé a bordo).

Éstas son sólo unas pinceladas de todo lo que se ha hablado en el taller. Profundizó mucho en la lactancia y en la crianza durante los primeros 9 meses, así como en los días posteriores al parto, en los que vuelve a ser fundamental la figura del padre controlando las visitas o las tareas del hogar.

Si estás interesadas en que te hable de alguna cosilla más, me escribes un comentario y estaré encantada de responder. No obstante,  recomiendo que acudas a algún taller de lactancia o que contactes con la doula que tengas más cerca de tu ciudad, porque es una ayuda que se agradece un montón.

 

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3 comentarios en “El taller de la doula a grandes rasgos

  1. Hola guapa, yo también soy de Las Palmas y me he quedado con la intriga de que tal fue tu parto. Me encanta tu blog! Si eres tan amable me gustaría hacerte unas preguntas. Te dejó mi email para qué cuando puedas respondas.
    Besos!

    • Hola, Jennifer! Siento mucho la tardanza en responder. Desde que nació mi hijo todo se ha vuelto patas arriba y he vivido casi exclusivamente para él. Ya explicaré (o al menos lo intentaré) lo que ha pasado en estos meses y cómo ha sido mi día a día. Espero poder contarte pronto mi experiencia en el parto. Te adelanto que, aunque no fue malo, sí que tardé mucho en perdonarme ciertas cosas. A grandes rasgos te digo que fue vaginal y que tuvieron en cuenta mi plan de parto. Me lo contaban y consultaban todo. Gracias por leerme. Me hace muy feliz saber que hay gente ahí, que me lee 🙂

  2. Pingback: Mi parto: las heridas no son sólo físicas (II) | Baby made in Spain

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