La ecografía de las 12 semanas

¡Hola, chicas! Hacía mucho tiempo que no escribía, en el próximo post explicaré por qué. Mientras tanto, voy a contar cómo fue mi ecografía de las 12 semanas.

Decidí hacer esta eco a través de la Seguridad Social. Me citaron en el centro de especialidades de mi municipio, a las 13.00 horas. Cuando llegué, una enfermera o celadora (no sé muy bien qué era), nos contó que la tocóloga estaba esperando a que alguien dejara libre un despacho para poder ocuparlo. Mientras tanto, esta mujer se sentó en la sala de espera, con su carrito lleno de documentos y nos dijo “bueno, como no hay nada confidencial, les voy atendiendo aquí”. Me acerqué a ella, le di la cartilla matronal y empezó a hacerme preguntas, muy poco confidenciales, como nombre y apellidos, dirección, número de teléfono, edad… ningún dato que yo no quiera que conozcan las personas que tenía alrededor… (cáptese la ironía). Se pone a buscar en el carrito y me dice que no tiene los resultados de la analítica que me mandaron a hacer dos semanas antes, pero que daba igual porque seguro que la tocóloga los tenía en el ordenador. Acto seguido, me dice que me espere en la sala contigua, donde la doctora había conseguido un despacho libre.

Alicia3Transcurridos unos 20 minutos, la enfermera de la tocóloga abre la puerta y me hace pasar, eso sí, diciéndole a  mi chico que se quedara fuera hasta nuevo aviso. Una vez en la consulta, vuelvo a entregar la cartilla de maternidad, pero para nada, porque la tocóloga me empieza a hacer las mismas preguntas que la matrona: último día de regla, alergias conocidas, enfermedades graves de la familia más directa, si es un niño buscado, abortos anteriores… Posteriormente me hace pesar y le tengo que decir a la enfermera cuánto es mi peso (no se molestó ni en ir a mirar). Y en esto que en la conversación aparece el tema “seguro privado”. Parece que en ese momento se le activó un interruptor y puso el modo “despachando que es gerundio”.

Me hace pasar a otra habitación para hacerme la ecografía. “Quítate la parte de abajo y túmbate en la camilla”. Me pongo a mirar para los lados, pero no encuentro una puerta que conduzca a un baño, ni un biombo… Ante mi cara de desconcierto, la enfermera me dice, “quítate la ropa aquí y cuélgala en esta percha”, ¡a la vista de todos! Tuve que desvestirme delante de ellas y dejar los pantalones y las bragas colgadas en la percha frente a la camilla, fue un poco bochornoso. Pasé muchísima vergüenza…

Una vez en la camilla, la enfermera me mira y la tocóloga viene a tocarme las mamas. Me dice que la última prueba de orina estaba contaminada y que me tenía que mandar a hacer otra. “La semana pasada me hice una por lo privado y salió que estaba todo bien, no tenía infección”. “Ah! Pues entonces no te mando nada”, así, sin decirme que le enseñara los resultados ni nada… Ya digo que tenía unas ganas de acabar conmigo rapidito, que lo flipaba.

Después de palpar los pechos hacen pasar a mi chico. Me hace una ecografía vaginal (no entiendo por qué, si ya estaba de 12 semanas) y empieza a contarnos en qué consistía la prueba, pero no me enteré de nada. Su explicación fue igual que si estuviera haciendo un examen para la facultad, de memoria y de carrerilla, no me daba tiempo a asimilar la información ni preguntarle lo que no entendía. Sólo me quedé con palabras sueltas como translucencia nucal y poco más. En la pantalla no se veía nada, a lo mejor es que estoy acostumbrada al que tiene el ginecólogo de la privada, que se ve mucho mejor, pero al menos me quedé tranquila cuando dijo que los parámetros eran normales.

Otra cosa que no me gustó nada, fue que el niño no estaba en una posición apropiada y de repente me da unos golpes en la barriga para que girara. No digo que no debió hacerlo pero, vamos, que no le costaba nada decirme “mira, como así no lo puedo medir bien, le voy a dar unos toquecitos para que se coloque”. Es que me pegó un susto tremendo. Yo, que no quiero que me toquen la barriga, que después del aborto pienso que si mi gato me pisa sin querer, le puede pasar algo al niño, voy y siento esos golpetazos de repente… Qué mal lo pasé.

Y eso fue todo. “Lleva estos papeles abajo y pide cita para dentro de unos meses”. No pude preguntarle absolutamente nada de lo que quería. Iba con la idea de preguntar si ya podría reincorporarme al trabajo, de hablarle de mis dolores, de la progesterona que me habían mandado…, pero no, se ve que la muchacha tenía prisa y que como yo iba por lo privado ya tendría al niño más que visto. Tuve la sensanción de que ella estaba pensando “venga, si tienes dinero para ir por lo privado, deja tiempo para las pobres que tienen que venir aquí. Adiós y gracias”.

Después de esta experiencia me planteé muy seriamente no volver y hacer la ecografía morfológica única y exclusivamente con mi seguro, pero viendo que la de las 20 semanas no se hace en este lugar, sino en el Materno, voy a ir por los dos lados. Vamos a echar un vistazo a cómo lo hacen en el Hospital, quizás sólo ha sido una mala experiencia con esta mujer…

Dos semanas después fui a recoger los resultados y me atendió la primera enfermera (o celadora). Esta vez en el despacho. Me dio el informe y me dijo “está todo bien”, ni una explicación sobre los parámetros… Creo que no se le puede pedir más a la Seguridad Social hoy en día. Entre los recortes y las pocas ganas que tienen de trabajar algunos, cada vez estoy más contenta de haber contratado un seguro privado.

Aquí una foto de mi churumbel la semana anterior:

1948229_10203160206586917_505908307_n

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s